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14.10.11

DUES RESSENYES D' "EL TEU NOM ÉS UN ÉSSER VIU"


El poeta Josep Lluís Abad Bueno i la blogaire Carme Rosanas han publicat als seus respectius blogs Espai Claudator i Carme Rosanas dues ressenyes sobre el llibre de poesia Josep Manel Vidal  El teu nom és un ésser viu i que tot seguit reproduïm:

LITERATURA QUE PURIFICA
Per Josep Lluís Abad
És emocionant tremolar davant d'una veu-vent que és capaç de materialitzar unes paraules tan profundes.
La política, tan necessària per allò quotidià, s'esvaneix davant l'energia d'aquest oceà. Un mot rere l'altre trenen un paisatge resistent a la metamorfosi de l'efímer.
Això és el que pense, dic i puc viure en llegir l'obra de l'amic poeta i contador d'històries Josep Manel Vidal al seu darrer llibre El teu nom és un ésser viu, publicat a l'editorial Germania.
Acostumat a llegir comentaris i crítiques de compromís, diré que el poeta Josep Maria Balbastre de Lletra nua s'ha lluït tot mesurant -més enllà de modes fugisseres- la literatura perfecta, sense oripells, ni cap mena de fastuositat. Ens calen aproximacions d'aquesta mena allunyades de fames, premsa i parladisses...
Una gran mostra la teniu en aquesta petitesa exquisida del següent text titulat

OFEC

<< La veu se'm va liquant al llarg del dia, i quan torne a casa, a la nit, és una llàgrima que sembla una llacuna. I em submergisc, preguntant-me si els éssers que no són estimats de prop no s'aniran marcint igual que els clavells que mai no es reguen >>.

 ****
Josep Manel Vidal  del blog  Filant Prim, ha publicat  el seu primer  llibre.  

Per Carme Rosanas
Josep Manel  va ser  un dels  primers  blocaires  que  em va  captivar  per  la seva  manera  d'escriure,  per  les seves imatges,  metàfores  i  sobretot  pel sentiment  que  és  capaç  de transmetre.  Ara,  potser ja no podria ser objectiva  a l'hora de fer-ne  un comentari.  Però  no importa,  ja  que  el dia  que no el coneixia de  res  i  em vaig  enganxar  al seu  blog,  sí que ho era,  totalment  objectiva  i imparcial.  I la meva  opinió no ha  canviat.
El llibre  està  fet  de paràgrafs de la mida  dels seus  posts.   
Intensos, que encomanen  el sentiment  que l'ha dut  a  escriure'ls.
Poesia  pura,  encara que no tingui  versos. 
Jo crec  que deu ser  impossible  de  llegir  d'una tirada.  Ja  que tot  i voler-ne  més...  perquè  no tenia pas  ganes  de parar...  em veia  obligada  a aturar-me  per  pair  tot  el que  transmet  cadascun.  
Són com delicadeses  profundes.  Filigranes  plenes  de contingut.   Bombons  farcits  d'un licor  embriagador. 
En fi...  vosaltres mateixos...
Un  fragment  de  "No vull":

"Les coses que no es diuen no solament mai no se  saben, sinó que mai han de prendre cos. Romandré, doncs, en la seguretat dels secrets no compartits, dels silencis. Jo aniré, de tant en tant, amb un posat  d'estudiada  displicència, deixant-te detalls escampats per l'aire que respires Interceptaré les  teues  dreceres abans que tu no les solques amb les teues  passes, i em convertiré  en una presència  infinita. T'aniré deixant caure  mirades, perquè les  trepitges sense soroll, amb els teus  ulls oceànics..."

18.7.11

TRATADO SOBRE LES BUITRES

(Nialls Binns autor del libro Tratado sobre les buitres -Editorial Germania, Alzira 2003)
 
Por Arantza Fernández

Tratado sobre los buitres es el título que Niall Binns ( Londres, 1965) ha escogido para el poemario que resultó galardonado con el Premio “Gabriel Celaya” de 2002. El autor, especialista en literatura hispanoamericana, como poeta que es, explica e indaga en verso la vida y costumbres de los carroñeros, planea sobre ellas, las otea y de ellas se alimenta para desarrollar un pequeño ensayo a la manera de los naturalistas.
No es en vano, por tanto, que los primeros versos vayan precedidos de una cita de F. Marcuello entresacada de Historia Natural y Moral de las Aves (1617), como tampoco lo son las enumeraciones, el didactismo del estilo, las notas bibliográficas, las citas de las enciclopedias, ni su lengua clara como la muerte en las Ciencias Naturales.
El tratado consta de cuatro partes: “Los hombres”, “Los buitres”, “De cuando el buitre se hizo matador...” y “Vocación de carroñero”. La pregunta medular que se hace el científico/ poeta es la razón que lleva a algunos buitres a preferir la “carne viva”, a convertirse en depredadores, en contra de lo que suponíamos que era su habitual y paciente naturaleza de asedio.
Su técnica de trabajo es impecable: enunciará unas cuantas teorías que se traducen en otros tantos poemas y en un experimento con veinticuatro instrucciones que cumplir para comprobar si, efectivamente, como relató la prensa navarra, las aves carroñeras matan para poder obtener alimento.
Como es norma, la indagación pasa por delimitar el objeto de la investigación: ¿Buitres? ¿Qué es un buitre?
Los primeros poemas dedicados al “Homo Sapiens” incluyen la composición “ y sin embargo”, que no es más que la recogida de aquellas definiciones – diccionarios en mano– que identifican al hombre con las aves carroñeras. Esta primera parte prosigue hasta culminarse en “Los restos de la vaca cuya carne como...”, un verdadero poema de comunión: “ Los restos de la vaca cuya carne como/ fueron tirados al suelo por alguien que desconozco/ barridos del suelo por alguien que desconozco/ recogidos por alguien que desconozco en una caja/ transportados a un vertedero/ y comidos por un buitre // Carroñero él, carroñero yo”.
“Gyps Fugus”, “Aegypius monachus”, “Gypaetus barbatus”, “Neophron percnopterus” son algunos de los títulos de este bestiario escrito en “ el horizonte del nuevo milenio” en el que “ lloran todos en el campo de batalla” pero “ Ríense y se alimentan, sobre todo los buitres”. Distintos nombres para una única ave reina, distintos habitats resumidos en vertederos, distintos animales que vivimos al calor palpitante de la muerte y nos resumimos en una sola palabra: buitres.
Pero el ornitólogo no podía menos que valerse de su sabiduría poética para transmutar sus reflexiones en un tratado filosófico moderno; su trabajo de campo quedará pues, inserto en el campo de lo moral: “Un hermano menor es siempre una molestia/ Su vida es un esfuerzo febril por usurpar/ el papel que corresponde al primogénito.../ No pienso – sin embargo ceder un centímetro/ Si hay hueso suficiente para uno, es para mí// No tengo inconveniente en dejarle comer/ si me harto// Al fin y al cabo es mi hermano menor// pero no me harto// nunca.
La técnica es la exposición sin más, de los despojos de nuestras costumbres, la vivisección pública de nuestros actos.
Niall Binns se relaciona con cierta postura artística anglosajona que él mismo señaló a propósito de la publicación en España de Birthday Letters”de Ted Hughes. Escribió acerca de la presencia de los animales en el poemario de éste, que “son animales que desentrañan, en una poesía violenta que machaca a golpes, los vestigios de los buenos modales británicos”.
En Tratado sobre los buitres muchos de los poemas son feroces espejos. La imagen que nos devuelven es la “Saturno devorando a sus hijos”. Nos contemplamos incrédulos, las tripas de la verdad sobre la mesa de operaciones. El corte para la disección no hubiera podido ser mejor. Segundos antes el fogonazo del flash nos deslumbraba. El zoólogo/ poeta había conseguido retratar a los buitres por sorpresa e inmovilizarlos.

8.4.11

ELOGIO DE LA INTERTEXTUALIDAD

Por Pasqual Mas

No busques lágrimas en el ojo del muerto. Enrique Cabezón. 124 páginas. Editorial Germania, Alzira.

Enrique Cabezón (Logroño 1976) es autor de los poemarios Territorio de Ceniza (2003), El lenguaje de las serpientes (2005) y Dios cabalga los lomos de las muchachas (2005). En su faceta de dibujante ha ilustrado Cementerio de las horas (2004). Con No busques lágrimas en el ojo del muerto nos descubre un lenguaje deudor de sus lecturas y abierto a lo contemporáneo.

Este libro constituye un elogio del poso literario, un paisaje tras la lectura que salta a la palestra cromática del poeta para enriquecer su verbo. No en vano, del libro que pregona que en el principio fue la Nada y tras la Creación la palabra se hizo carne es de donde proceden buena parte de las citas que encienden la mecha de los poemas de Enrique Cabezón. No busques lágrimas en el ojo del muerto se estructura en tres partes. La primera, «Los labios de la herida», está formada por una veintena de poemas encabezados por citas bíblicas y encadenados por la repetición del último verso del poema precedente. Se rinde culto a la intertextualidad y se ve la vida como una biblioteca cuyas palabras heridas tienen mucho que decir en su lamento. Las voces ajenas, a veces marcadas tipograficamente en cursiva, habrán de ser digeridas como un «forraje para nuestros molares bovinos», huyendo de lo circunstancial, constatando la sensación enfermiza de un fracaso que sobrevuela la decepción heredada de las falsas promesas. Y, sin embargo, flota la esperanza de «escribir poemas como comprar el pan / esperando que nutran y alimenten / que puedan sobrevivir al reflejo estigio». Los poemas se suceden como mensajes sedientos que buscan una fuente nutricia en la que alimentarse, pero habrán de luchar con la torpeza del cazador que no consigue cobrar la pieza, el trofeo, la salvación, pues las palabras también son engañosas, incluso para quien miente a sabiendas para sacar provecho de ellas. El espejo en el que uno se mira no siempre le devuelve la imagen que espera ver y el deseo se descalabra en el precipicio de la frustración. Por eso hay que seguir indagando, «dibujando caracteres para descubrir el carácter de uno mismo». Es decir, la escritura encierra el conocimiento. Y en este proceso hay que luchar contra el olvido buscando la solución en los poemas, los «crímenes» que pide la palabra para encarnar su contenido. La segunda parte, «Dar pan al perro ajeno», es una mirada triple en la que se invita a aprender de ciertas «virtudes» animales: buscar, encontrar, enterrar, defenderse: vivir. Lo animal conviene asimilarse como parte esencial de la materia pensante que se deshilvana entre la realidad y el deseo. Pero el adagio encierra la certeza de lo inútil y de ahí que convenga decantarse por un enfoque atinado que huya de la maldad de las palabras. Sin nombrar la Biblia, en este apartado está plenamente presente y parece deducirse la cita que advierte sobre los falsos profetas en los «alfabetos para el conflicto». Y la tercera parte, la que da título al libro, es una cuenta atrás que recala en la memoria, en los recuerdos, en el pasado sobre el que se edifican las vidas mientras se beben «las aguas turbias de los versos» condenadas a la deriva. Existe en esta parte final un préstamo de erotismo que apuntala un deseo truncado, como también ocurre con la amistad no correspondida. Lo erótico se vehicula por dos caminos, el natural y propio del encuentro sexual y, por otra parte, el que merodea la realidad sin tocarla, sólo seduciendo las palabras. «La poesía se encuentra caminando junto a la lengua», afirma, y de ahí la invitación a la experimentación que luego habrá de traducirse en palabras, «que no caiga en tierra yerma». Al final, un desencanto quevedesco eleva un regusto que sabe a quien se ve condenado a bregar para rehuir una derrota segura. Mientras, Enrique Cabezón, derrota hacia lo hermenéutico y confirma que habrá que meterse en todos los rincones persiguiendo el color, tal vez engañoso, de las palabras.

(Publicado en la revista Lletres Valencianes número 18)

31.3.11

"EL ÍNDICE" DE BENITO DEL PLIEGO

Por Andrés Fisher

Desde hace ya casi una década, en concreto desde el capítulo central de su libro Fisiones (Delta Nueve, Madrid, 1997), viene Benito del Pliego (Madrid, 1970, y que desde ese mismo 1997 vive y enseña en USA) escribiendo una poesía con unas señas de identidad consistentes y precisas que no hacen sino ratificarse en su libro de reciente aparición, Índice, (Germanía, Valencia, 2004), por el que le fue concedido el Premio Gabriel Celaya. Poesía consciente e interesada en la estructura del lenguaje en que se expresa, ha desarrollado una metodología que se basa en un ejercicio de la mirada. En el abordaje de lo observado desde diferentes perspectivas o ángulos y en la plasmación de ese observar sin ninguna intención narrativa o figurativa. Ejercicio que, siguiendo un paso vital en el desarrollo del arte contemporáneo, se aleja sin reticencias de la representación para producir en el poema una realidad autónoma sustentada por las propias lógicas que emanan de su construcción, las que se convierten en el sostén de toda la obra. Una poesía que tiene en la fragmentación del discurso otra clave interpretativa vital. En la disociación y la dislocación del objeto contemplado desde diferentes situaciones con la intención de aproximarse a ciertas formas de su esencialidad, y en la posterior yuxtaposición en el poema de los fragmentos de observación obtenidos de esta manera. Es esta una práctica que no deja de recordar al poeta catalán Joan Brossa. Como tampoco a la práctica del cubismo literario —del que el autor es un estudioso reconocido— aunque la relación en este caso de ninguna manera es imitativa en cuanto a una práctica de la escritura, sino que opera en lo que se refiere a una idea estructural de la composición. La poesía de del Pliego entonces, prescinde del tema como entidad globalizadora del sentido del poema y se acerca a lo que dejara escrito Haroldo de Campos: “poesía pues sí/ poesía (…) porque no tienes mensaje/ y tu contenido es tu forma/ y porque estás hecha de palabras/ y no sabes contar ninguna historia/ y por eso eres poesía/ como cage decía”. Todo esto acerca a esta poesía a las corrientes que convergieron hacia las distintas formas del minimalismo, que reclama el máximo poder expresivo con los mínimos recursos. En lo que es una estética pero al mismo tiempo una ética de la composición y es la forma que tiene el autor de acercarse a estos temas, a los que de ninguna manera renuncia, aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario. No es raro entonces que en el poema “I” de la primera sección del libro, que está dedicado a Juan Gris, diga: “Lienzos y ventanas, verdad que se intercepta. Palabras y pared haciendo presentes los vanos”. Así, se trata de una poesía esencialmente abierta que necesita de la mirada del lector para completar su sentido. Una poesía que incluso le muestra a su propio autor hallazgos no concebidos por él, en lo que es una plasmación de una de las ideas clave de Gamoneda cuando dice: “solo sé lo que digo cuando está dicho”. Esto, aplicado a la obra de del Pliego, habla de cómo su cuidadosa sistematización no se enajena de elementos como el azar, la imaginación, el pensamiento y la obra entendida como una aventura sin un final concebido de antemano. Como él mismo dejara dicho hace tiempo: “Raro destino, conocer la finalidad con el fin de la obra”. O recientemente, en el poema “P” de la misma sección, justamente dedicado a Gamoneda, cuando expresa: “Insiste en verse con los párpados cerrados, en contemplar aquello que les atraviesa”, reclamando como un ángulo de visión incluso aquel que niega o interrumpe la propia observación. Se compone entonces Índice de dos secciones que desde el inicio practican la simetría y una clara noción estructural que vertebra la obra. Así, ambas secciones, Palingenesia, la primera, e Índice, la segunda, cuentan 27 poemas cada una, titulados con la letra del alfabeto correspondiente desde la A hasta la Z. La forma expresiva siempre es la prosa, que en Palingenesia se estructura en muy breves párrafos (o líneas) numerados (generalmente 3 ó 4 en cada composición) mientras que la totalidad de los poemas agrupados en Índice se resuelven en un solo párrafo, más largo pero de extensión bastante similar si contamos la totalidad de escritura contenida en las composiciones pertenecientes a la primera sección. Se ubica así Benito del Pliego, en relación al panorama de la poesía española contemporánea, en los antípodas de esa poesía que intenta ser corriente dominante, instalada en una sensibilidad y un coloquialismo conformistas, de lenguaje neutro y entidad conservadora. Por el contrario, se sitúa en los extremos de la rica heterogeneidad que sin buscar formar tendencia —de acuerdo con la época— se le contrapone. Dentro de ella, sin duda lo encontramos entre los que tras relectura y reflexión, hacen suyo el legado de las vanguardias como elementos clave en la fundación del lenguaje de la poesía de hoy. Sin un seguimiento literal y menos aún programático de ellas, pero sí en cuanto a una actitud crítica e inquieta hacia en lenguaje; a una idea de descubrimiento del sentido del poema en su proceso de composición. Aquí, siguiendo una vez más a Haroldo de Campos, podríamos situarlo con mayor precisión en esa línea de la modernidad que preferencia lo estructural frente a la alquimia del verbo y que se origina en Mallarmé teniendo su continuación en constructivismo, cubismo, poesía concreta, y obras individuales como las de Cabral de Melo, Brossa o Juan Luis Martínez. Escribió Juan Larrea: “El ojo lava su párpado al borde confuso de la duda”, en el que es un verso muy cercano a la práctica de del Pliego, que construye y que duda. Que deconstruye haciendo de esa duda la certeza esencial que yuxtapone en el poema los fragmentos previamente obtenidos mediante el ejercicio de la mirada que disecciona desde diferentes perspectivas al objeto. Objeto que siempre está presente, aunque dislocado y que actúa como ancla en una poesía donde el yo se disuelve en la escritura y donde el sujeto suele cambiar, produciendo una sugerente inquietud gramatical que es parte sustantiva del sentido del poema. Y es que la mirada, su propio ejercicio como clave de esta escritura, es al mismo tiempo cuestionado y complejizado. Como de expresa en el poema “B” de Palingenesia: “Se desdobla, se mira mirando y todo se aleja./ El placer de un mirar que reintegra: es ella, la fronda, la distancia que todo lo crea”. Tenemos entonces una mirada fragmentada que alcanza en la dislocación y la posterior yuxtaposición de los elementos así obtenidos una entidad autónoma, pero al mismo tiempo, nunca deja de ser una mirada precisa sobre las cosas concretas. Una observación física, aunque luego el resultado se eleve en el proceso (re)constructivo del poema incorporando notables dosis de pensamiento, el que también aparece fragmentado, sin que esto signifique una merma en su solidez, sino al contrario, pues también encuentra su propia lógica expresiva. En este sentido, quizá Palingenesia esté mas anclado en el propio ejercicio de la mirada e Índice algo más en el proceso (re)constructivo, aunque sin duda ambos comparten las mismas señas de identidad y de actitud hacia la composición que son las que vertebran toda la obra de del Pliego. Se trata entonces, siguiendo a Julieta Valero, de una poesía que indaga en los espacios en los que se asienta el yo en vez de predicar cosas sobre él. Una poesía que encuentra la belleza y el misterio en un ejercicio sistematizado de la mirada y en el propio proceso de su composición. Una poesía orientada a lo esencial que renuncia a efectismos y sensiblerías al tiempo que gana en solidez mediante una lúcida habitación en fragmentos del quehacer estético y hasta epistemológico de la postmodernidad. Una poesía en la que pensamiento e imagen logran una poderosa y muy particular interacción que da origen a un lugar donde habitan al mismo tiempo serenidad y riesgo. Lo que podemos leer con deleite en el poema “U” de Palingenesia, dedicado a Luis Cardoza y Aragón: “El árbol, tierra para el árbol, y la tierra, tronco en descomposición para que brote tierra./ Río que germina: la piedra fluye y la erosión del árbol se gesta./ Y todo dispuesto ante él: ranas y motor fundidos con el pensamiento”.

30.3.11

PERO NO ISLAS, POESIA DE UN HOMBRE CORRIENTE PERO NO DESILUSIONADO

Pero no islas. Matías Escalera Cordero. Prólogo de Enrique Falcón. Editorial Germania. Alzira, 2009. 154 páginas
Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa
Matías Escalera lleva mucho tiempo comprometido con la literatura, con la poesía y con el hombre. Es la suya una poesía de lo cotidiano, lo que entraña sin duda una gran tragedia. Como recordaba su autor en una entrevista, “la poesía por sí misma no basta, no es un arma, como pretendió y soñó Celaya (…) La poesía no cambia la Historia, pero sí la acompaña”. Su prologuista, Enrique Falcón, ha definido la poesía de Escalera como un sacudir y remover. Una poesía comprometida que acaba comprometiéndonos. El poeta define los poemas como “…instantáneas de esos seres asustados, confundidos, crueles, miedosos, solitarios, condenados a la incomunicación en ciudades inhabitables y delirantes; seres perdidos fatalmente en medio de un océano de desamparo. Estúpidos y ruines, quizás; pero no islas”.Tras un poema solitario: “ A mis iguales” se da paso a tres secciones: “En primera persona”, “En segunda persona” y “En tercera persona”. Cierra con dos nuevos poemas en solitario: “A los demás” y “Elegía [burlesque]”. Si importante es el grado de compromiso de Escalera y su visión lúcida de hombre y del mundo, no lo es menos la forma poética, que enlaza con la mejor vanguardia. De todos los poemas el mejor, en nuestra opinión, es el que da título al libro, “Islas no”, que transcribimos en su integridad:

No somos islas (islas no —gotas oceánicas— islas
solas: islas —briznas— solas
no —contra los vientos— islas —sitiadas: migas
de polvo— islas no)
No (no somos islas
solas —exhalaciones— islas —destellos— dispersas
solas islas
no —contra las negras tempestades— desperdigadas
islas no —gotas: en océanos— islas
aisladas no)
No somos islas (sitiadas pizcas —dentelladas— de polvo: aisladas
Islas —briznas— islas
islas —hebras— aisladas islas solas islas
islas —no— solas
islas cercadas —arrinconadas: quizás— contra los vientos grises
pero islas solas no)
Olas solas (perdidas olas —olislas— motas: girones
oceánicos: sí pero no islas)
Barridos —dispersos: desconcertados— por el Huracán (sí pero no islas: islas no)
Una nueva originalidad poética añade Escalera, dentro de “En tercera persona”: la utilización de la noticia periodística en francés (toma textos de Le Monde entre junio y julio de 2008: gastos militares, número de pobres en Francia, la exigencia de EE.UU. y Europa a Mercosur para que proceda al desmontaje de sus barreras proteccionistas, etc.) y su traducción poética libre que nada tiene que ver, salvo la inspiración, con la noticia original:
El chorro líquido de los gritos (líquidos: en lenguas
anudadas antes) Que escuchas
Y ves caer
Compendia
Densifica el dolor de los sufrientes
(contra los amos) Chorro incandescente cual roja colada de chillidos
De gargantas (y lenguas líquidas) fundidas (…)
Excelente e insólito poemario el de Matías Escalera dentro de un panorama de poesía tribal que mira con un ojo en derredor buscando el apoyo de sus iguales, mientras que con el otro investiga las profundidades de su ombligo.
Publicado en El Imparcial (http://www.elimparcial.es/) el 14 de agosto de 2010.

24.3.11

MATERIAL DE DERRIBO, NUEVO POEMARIO DE JOSÉ GARÉS

Editorial Germania de Alzira publica un libro de poemas del poeta alzireño José Garés Crespo


“En “Material de derribo”, título del libro, encontramos el lado oscuro de la vida del poeta y el lado claro que nos hace leer una y otra vez la mayoría de los poemas porque son un estímulo para nuestro corazón y para nuestro sentimiento”

(puedes seguir la notícia aquí mismo)